jueves, 4 de febrero de 2010

garinoska "El día llegó" (tomado de otra página con permiso de la autora)

Por segunda vez tomo aire en mis pulmones y lo dejo salir en un suspiro profundo, largo. Es el único movimiento perceptible en mi cuerpo, mi respiración. Mientras intento relajarme, ocultar el ansia que me invade por dentro. Mi cabeza es un remolino de sensaciones.
Miedo, duda, deseo, incertidumbre, excitación. Sí, siento un escalofrió que me recorre entera, que me eriza la piel, endurece mis pezones, me empapa entre los muslos, que hace palpitar intensamente mi clítoris, sí, un escalofrió idílico que sólo Ella, mi Ama, mi Señora provoca.


Aquí estoy, ha llegado el día, cuán larga ha sido la espera…, cuantos pensamientos saltan a mi cabeza…

……….
Me ha gustado mucho tu trabajo "Hallé" publicado en todorelatos. Quiero pedirte permiso para ponerlo en mi blog y, si accedes, me gustaría saber como citarte como autora.
……….

Cuánto hace ya que ese mail llegó a mi correo. Y cuánto ha pasado desde entonces. Mucho ha cambiado en mí desde ese mail; qué poco decía, pero me ha hecho lanzarme a la búsqueda del deseo, de sentir, de vivir, sólo he necesitado de la casualidad para descubrir el camino; a Ella para entregarme…

Y aquí estoy, esperando, con miedo, con deseo…, segura de que no saldré corriendo, que estoy dando el gran paso que deseé toda mi vida aun sin saberlo.

Llevo un vestido corto, sobre los muslos, ajustado al cuerpo, medias negras, sin ropa interior, mis piernas reposan en un par de finos tacones. Ella ha escogido el atuendo, me ha vestido para Ella, yo sólo he obedecido su orden. Así me desea, y seguro que sabe lo nerviosa que estoy ahora en su espera…, siento vergüenza, siento que todos me miran, que me saben desnuda bajo el vestido, es evidente mi excitación, brota por mis poros, ya no es una fantasía virtual, estoy aquí.

Tras un año de conversaciones, correos, fantasías escritas y guardadas, llamadas escuchando nuestras voces, tras un año de entregarme cada día más Ella, de sentirme suya, por fin ya no será una fantasía; será una realidad. He tenido que descubrirme, reconocerme, aceptarme, confiar en la duda, he tenido que romper tabúes, he tenido que aprender a reconocer mí sitio como sumisa, gozar como sumisa, sentir mi satisfacción en el placer de Ella, gozar en la espera, en la caricia, en el azote, temer en la seguridad, encontrar el placer en el dolor, en la obediencia, en la entrega, en la humillación, he tenido que entregarme a Ella en cuerpo, mente y alma para saber qué es sentir, qué es que el cuerpo y la mente estallen de placer por satisfacer el placer de otra persona, el de Ella, el de mi Ama.

Al fin llegas…, te veo aparecer por la puerta del vestíbulo del hotel, guapa, segura, no miras a ningún lado, sabes dónde te espero, tu orden fue muy clara y aquí estoy. Vistes un abrigo, un poco más abajo de las rodillas, unos zapatos de tacón alto y fino, unas gafas que te dan un aspecto bonito, autoritario y seductor. A los 44 años eres poseedora de un cuerpo atractivo, elegante, armonioso, muy sensual y, sobre todo, imponente.

Mi respiración se agita, el corazón late sin control a cada paso que das hacia mi, un gemido débil escapa de mi boca, siento que mis piernas no soportan la excitación de mi cuerpo, de nuevo ese escalofrió que me recorre entera pero ahora más intensamente, que me ata, que me lleva dócil a ti.

Me miras directamente a los ojos, con una expresión de firmeza que me hace bajar la cabeza ante mi dueña. Sí, mi Dueña…

· Hola guapa - no puedo levantar la cabeza, mi rostro dibuja una sonrisa nerviosa, y logro, después de un instante que se me hace eterno decir:

· Hola mi Señora.

Tu mano empuja dulcemente mi barbilla y me obligas a mirarte. Tus labios se posan en los míos y tu lengua busca la mía. Todo el mundo nos mira, oigo rumores, siento pudor, nervios, pero dejo que tus labios envuelvan los míos, que tu aliento me invada, que tu lengua penetre mi boca y mi lengua la tuya, me entrego a ese beso, me entrego a ti, a Usted, a la sensación de alegría, de excitación, de estremecimiento que me recorre y domina.

Ha llegado el momento, estamos frente a frente; Ama y sumisa. Tu mirada dura, directa, tu seguridad y el dominio de tu cuerpo aumentan más el estremecimiento del mío.

· Vamos a la habitación – me dices

Mi cabeza es un torbellino de sensaciones, el cuerpo parece que va a desfallecer y mis piernas, que hasta ahora habían estado estáticas, responden a tu orden, sin vacilación, caminando justo detrás de ti. En qué pienso, no sé…, cuántas cosas dan vueltas en mi interior sin tener seguridad de ninguna, sólo de seguir tus pasos…

La puerta de la habitación se abre, entro con la certeza de lo que va a ocurrir, el cuerpo vuelve a estremecerse, siento miedo. Pero por este momento he esperado tanto, estoy aquí y sigo esperando. Permanezco en el medio la habitación, inmóvil, mi mirada baja, sumisa, mientras la tuya, fuerte, segura, me recorre completa. Te cercioras de que estoy vestida como me has ordenado, te paras frente a mí. Sé qué tengo que hacer, se cuál es tu orden sin que haya palabra. Tomo mi collar y me lo coloco, siento que mi cuerpo es un torbellino. Por primera vez el collar tiene una correa, una de la que sólo Tú has de tirar. La tomo y te la tiendo:

· Mi Señora, soy suya… soy suya…

La tomas entre tus manos, con fuerza, y mi alegría no puede ser más grande; sí ahora lo sé, soy tuya, soy tu propiedad, tu perra, tu puta, tu zorra…, soy lo que mi Señora quiera que sea…

· Bien, date la vuelta.

No dudo, me doy la vuelta sin prisa, despacio, vuelvo a quedar frente a ti con mi mirada baja.

Has hecho una pausa…, estás mirándome, no te veo, pero te siento…
· Bien, ahora, quítate el vestido – mi respiración se acelera, siento que la excitación, y la vergüenza viaja por mi cuerpo, al igual que el miedo, lo sabes, sé que lo sabes, me miras relajada, paciente, dominante - quítate el vestido – repites.

Bajo mi cabeza rápidamente, reprimo un gemido de excitación que me invade, comienzo despacio a quitarme el vestido mientras mi cuerpo se convulsiona, mi sexo se empapa, palpita. Dejo caer el vestido a mis pies, he quedado desnuda ante ti; solo con mis medias, tacones y collar, estoy aun en medio de la habitación con el cuerpo erguido, mis brazos a los lados, la cabeza y mirada baja, y mi cuerpo atento a la tuya.

· Bien, date la vuelta, despacio, no hay prisa.

Con los ojos aún bajos comienzo a girar, ante tu mirada de aceptación y complacencia del cuerpo que has hecho tuyo.

Mi cuerpo no ha dejado de temblar ni un solo instante. Te acercas, tu mano acaricia mi cuello. Siento tu contacto con mi piel, puedo aspirar tu olor…, me gusta, me excita…

Bajas por mi pecho, se agita, tomas entre tu mano uno de mis senos, lo acaricias suave, ahora más fuerte, ahogo un gemido, tomas mi pezón tiras de él, el gemido escapa de mi boca, el corazón se acelera mas, mi sexo también, siento que voy acabar en un orgasmo…
De repente te giras, te colocas a mi espalda, aun con tu mano apretando mi seno…, me susurras al oído:

· Me gusta tu pecho – me dices, mientras tomas ambos pechos y el calor de mi cuerpo es más y más intenso… yo solo alcanzo a decir:

· son suyos mi Señora, toda yo le pertenezco.

Soy suya… soy suya…

En ese instante siento tu mano rozando mi espalda desnuda, bajando a mi culo, una caricia suave a mis nalgas, rozas entre mis mulos. Das unas palmadas para indicarme que abra más mis piernas.

Rápidamente lo hago, vuelves a mis nalgas, una caricia, un azote fuerte, seco, enérgico, un grito, un estremecimiento, otro azote…, gimo, otro, callo, lo ahogo, sé que no debo, otro…, otro… callo, otro…, otro…, callo, una caricia, un temblor, un ardor. Metes tu mano bajo mis piernas, llegas a mi sexo, te das cuenta de mi humedad, del calor de mi sexo, siento que voy a desfallecer…, quiero gritar…, tomas entre tu mano mi cuello tiras así atrás

· No te corras puta – dices.

Mi expresión no es más que de placer con ese dolor que solo Ella es capaz de proporcionarme. Sí, sé que mi cuerpo no me pertenece, que cada sensación me la das y quitas Tú. Te pertenezco.

Soy suya…,

Te giras de nuevo frente a mí, levantas mi rostro por el mentón, mi mirada sumisa, la tuya llena de firmeza que me hace convulsionarme…, te miro. Desde mi entrada a la habitación no había vuelto a mirarte y ahora te veo, tan guapa, atractiva, seductora, imponente, señorial, tan Ama y Señora, dueña de mi. Aun no lo creo, "estoy aquí…, estoy aquí"…, me repito una y otra vez en mi cabeza, no es fantasía... y dibujo una sonrisa ante tu complacencia.
Una bofetada en mi mejilla hace desaparecer la sonrisa. Inmediatamente tu boca vuelve a apoderarse de la mía. Dos lágrimas caen humedeciendo mi rostro, mezclándose con el placer que me das. Dolor y placer a tu capricho, eso es lo que me espera, eso es lo que deseo, por eso he esperado y por eso estoy aquí.

Caminas al otro extremo de la habitación y yo sigo aquí de pie, en el mismo lugar, incapaz de mover un milímetro de mi cuerpo sin una orden tuya, aunque me sigo convulsionando por dentro en un torbellino de sensaciones.

Te has quitado el abrigo y puedo ver lo que llevas debajo, un cuerpo atractivo. Es seductor ver tu cuerpo en ese traje de chaqueta, en esa falda entallada a tus cadera, verte ahí de pie es sugerente, tus piernas sobre unos zapatos negros de tacón fino y alto le dan a tu cuerpo una belleza magnífica, es lasciva tu imagen de hembra, mujer, Ama y Señora. Una vez más tengo que contener mi cuerpo ante todo aquello que provocas en mi interior, en mi piel, entre mis muslos.

Tu presencia es imponente, me miras con dureza. Haces un gesto y una vez más sé cuál es tu orden. Soy tu perra y así me quieres ver; lo hago, me pongo a cuatro patas y gateo hacia ti.

Al fin de rodillas ante los pies de mi Señora, como siempre había soñado estar, de rodillas, como Usted me quería, como yo lo deseaba, "cuanto había soñado, esperado por este acto de entrega"… de rodillas a sus pies…desde aquí quiero ver el mundo a partir de ahora, desde los pies de mi Ama y Señora.

· Mi Señora, soy suya… soy suya… soy suya...

Con la punta de mi lengua comienzo a lamer el fino tacón de tu zapato, ese acto estremece mi cuerpo, soy merecedora de estar a sus pies para lamerlos como tu perra que soy. Subo por tus piernas, mi lengua recorre tu piel marcando un camino húmedo, mis manos abrazan tus piernas, tus caderas, tu vientre, mis uñas acarician tu culo, mi lengua sigue recorriéndote, lamo cada centímetro, cada milímetro, siento el calor de mi aliento al chocar con tu piel, siento tu olor, siento tu humedad. No llevas ropa interior y eso me hace sonreír. Llego a tu sexo palpitante, húmedo, oigo tu respiración agitada, tus suaves jadeos, acaricio tus muslos, comienzo a lamer tu sexo de arriba abajo, a chupar tus labios con ansiedad, a recorrer cada pliegue, a entrar y salir…, succiono tu clítoris, quiero vaciar en mi boca todo tu jugo, mi boca entera come hambrienta, sedienta de tu sexo, lo abrazo completo entre mi boca, gimes…, gimes…, uno tras otro.., tiras de mi correa, me aprisionas mas entre tus muslos con dureza, firmeza, poder. Te tomo del culo, me sujeto a tus caderas, siento que me ahogo… tu humedad, tus fluidos, tu olor me ahogan de placer intenso, meto mi lengua en tu coño, te penetro profundamente, entro y salgo con mi lengua, intensifico mis movimientos hasta que comienzan a llegar tus espasmos, con mi lengua aun dentro de ti siento tus convulsiones en mi cara, está empapada de usted, de sus jugos, de su olor, del orgasmo que ha derramado en mi

· Gracias Mi Señora - sólo esas tres palabras salen de mi boca aun entre tus piernas, de rodillas…

Soy suya…, le sirvo…

Estoy a tus pies, rendida. Levantas mi cuerpo, me miras, alzas mi rostro a la altura del tuyo, me sonríes y vuelvo a sentir tus labios en mi boca, tu lengua dentro profunda recorriendo todo mi interior, con lujuria, con pasión, tu aliento ahogándome de excitación, tu saliva mezclándose con la mía, con el sabor de tu sexo en mi boca, mi piel se eriza, mis pezones se endurecen, crecen, se tensan entre tus dedos que los presionan, tu lengua que los humedece, tus dientes que los retuerce, muerden, tiran de ellos… El cuerpo se sacude, arde; gimo, jadeo, ruego, grito… placer…, dolor…, dolor…, placer…, sólo en sus manos Mi Señora; mi sexo chorrea, palpita mi clítoris… sus dedos me cogen, entras…, sales…, bajas…, subes…, marcas su ritmo dentro de mi…; placer…, dolor…, sólo de su mano Mi Señora. Mi cuerpo se estremece…, tiembla mi sexo…, de pronto abandonas mi cuerpo, me miras sonriente…, yo suplicante sabes que estaba a punto de correrme…, tiemblo de pura excitación, pero no es tu deseo que me corra, no aun…

· Me da lo mismo tu placer, estas aquí para darme placer a mí, el tuyo no importa – asiento con mi cabeza - Bien.

Tiemblo, tiemblo de excitación, de entrega, aferrada a sus deseos Mi Señora. Nada me ata. Me entrego.

Soy suya…

Tiemblo, te miro, me arrodillo ante tu gesto, mi cuerpo permanece erguido sobre mis rodillas, mi mirada baja, al suelo, espero… no te veo, pero siento que aun estás en la habitación, espero…
Y sigo esperando…

Apareces frente a mí, solo puedo ver tus pies, y la veo a ella… tu fusta, me estremezco, tiemblo, la piel se eriza,

· ¿Tensa? – me dices

Sabes que sí; conoces cada sensación de mi cuerpo…, cada pensamiento…, levantas mi rostro con la fusta, y te miro expectante, pero sonrió confiada.

· Tranquila - me dices

Rozas mi cuerpo desnudo con ella, son caricias suaves, siento el cuero en mi espalda, culo. Suspiro… oigo el resoplido de la fusta en el aire… me estremezco de miedo y excitación pero la fusta no cae sobre mi piel… "¿cuántas veces soñé con ella?...ahora tengo miedo… miedo de su contacto..., miedo de las sensaciones en mi piel"… lo sabes…

"Gozo en la caricia, gozo en el azote" me repito, cuando siento sobre mi pecho caer la fusta, me estremece la sensación del latigazo, el contacto con mi piel, dos, seis… el dolor se mezcla con el deseo, el miedo con el placer. Mi cuerpo se estremece, arde mi piel, mis pezones se enduren ante la fusta, palpita mi sexo, gimo, las lagrimas caen… y sigue…, sigue cayendo la fusta ahora con más violencia sobre mi pecho. Arde, no sé cuantos van… quieres llevarme al límite, lo sé, no grito, no debo, sólo dejo que mi cuerpo sienta el dolor que le das, que es de tu antojo, placer y dolor sólo de sus manos Mi Señora, sólo de ellas lo quiero, sólo de Usted lo deseo.

Nuestras miradas se encuentran, la tuya fuerte, la mía sumisa, llena de dolor y lágrimas, llena de placer. Masajeas mi pecho, sientes la piel erizarse, las marcas, como arde de dolor, los pezones endurecidos. Tiras de ellos… crecen aun mas entre tus dedos, ante las caricias que les da, el dolor se hace vivo, delicioso, lo sé porque mi sexo está inundado de mis propios jugos, no puedo hacer más que abandonarme a esa sensación, gimo fuerte, descaradamente, tiras más fuerte de ellos, retuerces mi pecho entre tus manos, veo la furia en tu mirada, un nuevo latigazo cae fuerte, enérgico, violento sobre mi pecho cierro los ojos y muerdo mis labios para no gritar, no debo, las lagrimas gritan por mí. Sí, te pertenezco.

Soy suya mi Señora…, Suya…

Me pongo de pie ante tu orden, con el cuerpo convulsionando…, sin fuerzas ya por todas las sensaciones que lo agitan. Siento el contacto de tu mano en el interior de mis muslos, separo mis piernas, me inclino hacia adelante y dejo expuesto todo mi culo y sexo a usted, con mis manos atrás en mi espalda, sostenida por tus manos aferradas a mi cadera. De repente siento algo en la entrada de mi sexo, me estremezco… una nueva sensación de agita, me recorre…, cierro los ojos, aprieto mis labios…, la metes…, empujas fuerte en mi sexo, escapa un gemido de mi garganta…, más fuerte…, me penetras una…, otra…,y otra vez…, ahogo un gemido, el cuerpo estalla concentrado en mi sexo inundándome de un orgasmo…, un segundo orgasmo…, los espasmos siguen, parecen interminables…, como tus embestidas, las paredes de mi sexo se contraen abrazando el pene que permanece dentro de mí… los espasmos se convierte en llanto; llanto de placer…, dolor…, solo de su mano Mi Señora. Sigues cogiéndome, más rápido, más fuerte… entras…, sales…, gimo, mis caderas se mueven al ritmo que Usted marca. Cuanto mas gimo, más profundo, más fuerte me penetra con el pene atado a tus caderas. Como él, yo solo soy un objeto…, tu objeto, el objeto que te satisface…; mi cuerpo tiembla, mis piernas empiezan a desfallecer…; no te importa, quieres tu placer, me humillas, no veo tu rostro pero te sé dueña, señora, sabía que esa era tu expresión, tu embestida dentro de mi me lo hacían sentir, siento tu poder sobre mi… siento tu dominio en mi mente que no me deja desfallecer…,

Soy suya…, soy su propiedad…, su perra…, su puta…, su esclava…, por fin lo soy. ¿Cuánto había pasado?…, ¿cuánto he esperado?…, y aquí estoy. Suya.

Tus espasmos, las vibraciones, los gemidos, las fuertes embestidas de tus caderas golpeando la mía anuncian tu orgasmo, llega tu placer…, tu gozo…, lo siento en mi piel viva… ese que yo ansío, que me estremece, que me recorre todo el cuerpo, la mente y el alma… he servido a mi Ama y Señora. Ha usado mi cuerpo, lo ha hecho suyo…, le pertenece.

Caíste desfallecida sobre mi espalda desnuda y mi ya cansado cuerpo, la sensación de tu placer en mi piel me estremece, tu poder sobre mi cuerpo…, sobre mis sensaciones…. Derrumbada a tus pies lamo el pene que apuntaba vigoroso, enérgico, poderoso desde tu cadera, lamo, chupo todo ese jugo que me ofreces, lamo tus muslos, tu sexo húmedo, suave, caliente, recojo tu placer con mi boca…
Me levantas tirando de mi collar, acaricias mi pecho que se estremece ante tu caricia dura sobre ellos, vuelvo a sentir tu boca sobre la mía llenándome de lujuria, y una caricia tuya en mi rostro; una sonrisa en el mío ante tu mirada de complacencia…

Me supe suya y orgullosa.

· Gracias Mi Señora, gracias por permitirme servirle…,

Soy suya… con un nudo en la garganta de pura felicidad y entrega te digo:

· Soy suya Mi Señora.

Sólo he necesitado de la casualidad para descubrir este camino; a Ella para entregarme…

Y aquí estoy…,

He comenzado mi recorrido…

sábado, 16 de enero de 2010

LA VIDA TE DA SORPRESAS

(Dedicado a Mi pequeña niña)

Son las seis de la tarde. Hace un ratito que entregada espera a que sus Dueños lleguen a recogerla; espera, inquieta pero encantada, en la parada del autobús cercana a su casa a que lleguen a su lado para ir simplemente a tomar algo en un café. Está un poquillo nerviosa y se repasa con la vista; va vestida con zapato plano (tiene los pies mal y no puede ponerse tacones) pero supone que, con la debida explicación, sus Amos no se enfadarán; lleva una minifalda ajustada justo por debajo del culo y unos leggins tupidos que la tapan las piernas (hace un poco de frío); una blusa que la queda bien y una chamarra de cuero; como ropa interior lleva un tanga precioso (que le ha costado encontrar) y un sujetador negros; también lleva una pequeña mochilita en la que guarda sus cosas a modo de bolsito.
Mentalmente comprueba que ha cumplido las instrucciones de su Dueño; en su pelo luce, a modo de coletero, un lazo de raso de color rojo (el color que más odia) haciéndola parecer una colegiala de 15 añitos a sus 32 años; lleva las bolas bien metidas dentro de su coño (y ya nota como sus jugos empiezan a empaparlas); en la mochila lleva las bolas esas que nunca ha sido capaz de introducirse dentro porque, con sus pinchos agudos, la han hecho daño; y, en el bolsillo de la misma, parte de las copias que se ha ganado la última vez por su forma de hablar malsonante.
A pesar de haber cumplido básicamente con las instrucciones de su Dueño está nerviosa, muy nerviosa. Hay tres motivos para ello; el primero que hace ya varios días que su Dueño la viene gastando bromas de lo que la va a hacer cuando esté con ella:
El segundo que sabe que no lleva todas las copias que tenía que hacer; puede alegar que apenas ha tenido tiempo para ello pero....... no sabe si su Señor aceptará esa explicación. Lo cierto es que no ha acabado de escribirlas porque no ha dedicado el tiempo suficiente y lo sabe.
Y el tercero es más extraño, hace poco que está con el Señor; antes estaba solo con la Señora y lo que la podía suceder era quizá más duro pero también más esperable; sin embargo, el Amo es más imprevisible, Sus ideas son más extrañas y las situaciones que provoca, más inesperadas.
Han quedado en ir a tomar una caña a una terraza y ella no entiende como Él va a poder llevar a cabo lo que ha dicho que la hará... eso de que va a meterla las bolas que lleva en su coño por el culo y las que lleva en el bolso por el coño........ no lo ve claro. No considera posible lo que la ha dicho por dos causas; la primera que no cree que las bolas vaginales quepan en el agujero del culo; la segunda, que lo llevará a cabo en el mismo bar.
Además recuerda bien la última conversación con Él. Mientras ella le decía que tenía esas bolas de castigo que era incapaz de meterse por excitada que estuviera, Él la contestó que las llevara y que no se preocupara que ya se las pondría Él mismo. Pero no sabe como ni donde será posible eso a pesar de Su explicación.
Recuerda que Él dijo que la llevaría al baño; que la bajaría los leggins y el tanga (con el que se quedaría) y que allí haría el intercambio de las bolas. Pero ella conoce el tamaño de los servicios del bar y sabe que eso llevará a que cualquier persona que se acerque se pueda dar cuenta de lo que está pasando... y sabe que a su Dueño no Le gusta dar el mitin en público.
Por eso está segura de que no pasará nada ni en la terraza ni en el bar, de que todo es una indicación del Señor para ponerla nerviosa. Y, sin embargo, está inquieta por el qué, el donde y el como sucederá lo que vaya a ocurrir; porque... de lo que está prácticamente segura es de que algo sucederá; no sabe bien qué ni como ni donde pero sí que sabe que si no, no iría equipada como va.
Ve llegar el coche de sus Dueños y su corazón da un salto de alegría; ya están aquí, pronto estará con ellos y podrá charlar en persona y no solamente a través del ordenador, evitando, de esta forma, los continuos equívocos que ese medio de comunicación produce. Y, evidentemente, podrá servirlos y ser sometida por ellos y a ellos en vivo lo que no tiene nada que ver que hacerlo por ciber.
El coche para y, casi sin dar tiempo a más, entregada se acerca y abre la puerta de su Señora Maria para darla un abrazo y un beso. Mientras tanto, el Señor Txiria sale de Su lado y se acerca con Su media sonrisa perenne en los labios. Se acerca y la da un beso.
- Venga no perdamos más tiempo, súbete al coche y dinos donde vamos a ir a tomar esa cerveza.
Sin decir palabra, entregada sube al coche en la parte de atrás como siempre. Se sienta en el centro del mismo con el fin de que sus Dueños puedan verla a través de los espejos retrovisores y espera.
- ¿Qué niña??? ¿Nos vas a decir a donde vamos??? .– requiere de ella su Señora Maria.
- mi Señora, ¿pueden decirme que es lo que desean tomar y en qué tipo de ambiente??? .- contesta entregada concentrándose en la respuesta.
- Pues..... lo cierto es que si hubiera un sitio en el que hubiera sol y que pudiéramos estar lejos de las carreteras, estaría bien .- contesta el Sr Txiria – quizá alguna terraza en un parque o similar pero claro que tenga cerca unos buenos servicios.
- mi Señor, lo cierto es que no conozco un sitio de esas características en el que se pueda dejar bien el coche – contesta entregada – pero, si le parece bien, conozco una cafetería con una pequeña plazuela delante en la que se puede dejar el coche a la vista aunque sea en doble fila.
- Me parece bien, condúcenos.
A partir de ese momento, entregada va guiando a sus Amos por la ciudad durante unos 15 minutos con el fin de llevarlos al sitio que les ha propuesto y han aceptado.
Llegan al bar sugerido por entregada y, como era de esperar, tienen que aparcar en doble fila; para evitar problemas el Sr. Txiria lo hace dejando las puertas traseras enfrente de unos contenedores de basura.
- Es lo que te corresponde, Mi pequeña.- dice antes de que ella abra la boca
Sin decir ni una palabra, entregada sale del coche lo más rápido que puede y va a abrir la puerta de su Señora, en un ritual mil veces repetido y disfrutado.
Se sientan en la mesa más cercana al coche y más alejada del resto de las personas que componen la clientela del bar. Pasan unos minutos y el Sr Txiria mira a entregada y la dice:
- Yo quiero una tónica y tu Señora una caña; tu te vas a tomar una coca-cola light.
entregada abre la boca como para decir algo pero al ver el gesto sonriente pero a la vez expectante de su Amo, la cierra y se levanta de la silla para ir a hacer el pedido en la barra. Y, esto, a pesar de que haya servicio de camareros en la terraza.
Cuando vuelve, encuentra que el Sr Txiria ha cogido su mochilita y la está revisando; ha sacado y abierto la cartera y está fisgoneando en la documentación. Sin poderse contener entregada exclama:
- ¡Pero que hace!... Esas son cosas personales mías.
El Sr Txiria levanta la cabeza y la mira serio mientras en los labios de Maria de Txiria se dibuja una media sonrisa que indica como sabe que ha cometido una gran equivocación pues…. ¿acaso hay algo que la pertenezca a ella y no a ellos desde que se entregó a ambos????
Al ver la mirada de su Señora, entregada se da cuenta de su error y, con una sonrisa de agradecimiento nervioso, hacia Ella dice:
- Lo siento Señor, perdóneme pero es que no estoy acostumbrada a que me miren mis cosas sin decirme nada.- según va hablando su mente se va calmando.- por supuesto que puede Ud. revisar lo que desee; no hay nada que no sea Suyo o que yo Le deba ocultar.
- Gracias por su apoyo silencioso, mi Señora; pero la verdad es que ha sido un auténtico flash ver al Señor revolviendo en la mochila al volver.
- ¿Por qué niña Nuestra?.- la contesta la Sra Maria.- ¿acaso no tiene derecho a hacerlo??? ¿acaso no puede revisar lo que llevas y lo que traes???
- Sí, mi Señora, claro que puede. En realidad ha sido solo la falta de costumbre y la sorpresa.
El Sr. Txiria ha seguido revisando las cosas que había en la mochila y ha cogido y guardado en Su bolsillo las bolas chinas de castigo, que son de esas que llevan un recubrimiento de pinchos (como las llama entregada); así mismo, se ha guardado una goma de pelo y ha puesto sobre la mesa el paquete de tabaco y el mechero, así como unas horquillas que ella llevaba para el pelo.
Cuando va a abrir el bolsillito lateral, entregada exclama:
- Espere un momentito, por favor, que yo le explico……
- ¿Qué es lo que Me tienes que explicar, niña Mia?.- pregunta el Sr Txiria, mientras levanta la cabeza de forma brusca y extrañado por la interrupción.
- Es que, mi Señor, en ese bolsillo van las copias que Le debo pero…………… es que no están completas.
- ¿Cómo que no están completas???.- exclama el Sr. Txiria con un punto de enojo en Su voz.- ¿A qué es debido eso???
- Pues….- duda entregada antes de contestar.- Es que no me ha dado tiempo a acabarlas, pero en un par de días le mando las que faltan
- ¿Cuántas te faltan???
- La mitad, mi Señor
- Y entonces… ¿cómo vas a hacerme el resto en un par de días si en éstas has tardado casi una semana??? Perdóname pero es que no lo entiendo.- la voz del Sr. Txiria suena con un punto frío de enojo y de mala uva; no entiende lo que está diciéndole entregada.
- Sí es que he estado muy ocupada con otras cosas y la verdad es que no me ha dado tiempo a terminarlas.
- ¿Qué otro tipo de cosas???.- vuelve a inquirir el Caballero.- ¿referidas a la vida personal o laboral???
- Lo cierto es que no, mi Señor.- mientras contesta entregada va mirando hacia su Señora a ver si la ayuda de alguna forma.- he estado ocupada con la sala y con mi blog y, las copias… han ido quedando relegadas a un segundo plano; pero enseguida se las termino.
- ¿Para cuando tenías que tener terminadas las copias, entregada?.- inquiere la Sra. Maria
- mi Señora, tenían que haber estado acabadas para hoy.- contesta entregada.- pero esto me lo dijo el Señor antesdeayer pues, en principio eran para estar terminadas de tal forma que las recibieran en Bilbao pasado mañana.
- Ya.- contesta Dama Maria.- pero para que estuvieran en Bilbao pasado mañana tenían que estar acabadas mañana como muy tarde, no??? Para que te diera tiempo de ponerlas en el correo.
- Sí, mi Señora
- Por eso mismo la dije que estuvieran acabadas para hoy que total Yo las recogía y no tenía que gastar en el sello.- interrumpe el Sr. Txiria, mientras retira las copias que están en la mochila y se las guarda en el bolsillo de la chamarra.- Creo que lo correcto sería que ahora volviera a iniciar el proceso de copia y enviara para el sábado el total de las copias que componen el castigo; así no volverá a ser tan olvidadiza.
- Por favor, mi Señora.- se vuelve entregada hacia la Dama María.- es que son muchas y voy a estar excesivamente dedicada a ellas.
- ¿Cuántas son???
- Solo 367.- dice el Sr. Txiria.- pero… es que no hay forma de que aprenda a no decir palabrotas la niña cochina esta.
- Bueno, pero es que ahora apenas las dice.- contesta la Sra. María.- ¿Puedo saber que es lo que sucedió??
- Nada inhabitual.- responde el Sr. Txiria.- estábamos en la sala y aquí esta niña dijo dos veces seguidas “joder” dejándonos a sus Dueño en un muy mal lugar.
- Y … ¿cuántas ha escrito???
- 185, mi Señora.- contesta entregada de forma casi ansiosa.- pero es que he estado ocupada poniendo el vídeo y otras fotos y cosas en mi blog que Ud. me dijo que las pusiera. Además, le aseguro que no voy a volver a decir ni una sola palabrota más; no se preocupe Ud. se lo juro por lo que más quiera.
- Vaya, pues menudo dilema tenemos, ¿no??? Parece que la niña se ha visto metida entre las dos obligaciones
- Sinceramente, Yo creo que la hubiera dado tiempo a hacer ambas cosas.- responde el Sr. Txiria.- pero más vale que dejemos esto para más adelante; pensémoslo un poco y decidiremos lo que hacer antes de marcharnos, ¿de acuerdo???
- De acuerdo
Mientras ha discurrido esta conversación los vasos de las tres personas están casi vacíos. entregada se da cuenta de ello y propone pedir otra ronda mientras intenta desviar la conversación del tema de las copias.
Ante la confirmación con la cabeza de la Señora Maria se levanta de la silla y va hacia la barra a pedir una nueva ronda de consumiciones; tiene la boca seca por el enfado que ha demostrado su Dueño.
Llega hasta la mesa con las nuevas consumiciones y, sin darla tiempo a sentarse, la dice el Sr. Txiria:
- Venga vamos acompáñame al WC que tienes ganas de mear.
- ¿Yo??? No, mi Señor, que no tengo.
- entregada si Yo te digo que las tienes, las tienes, ¿verdad???.- replica el Sr. Txiria
- Sí, mi Señor
- Pues, ala, andando al WC; entra en el de sras. bájate los leggins y las bragas y espérame en unos segundos a que Yo llegue
Y hacía allá va entregada, con su mochila al hombro en la que cree que están las bolas chinas de castigo. Va alegre aunque inquieta, su inquietud emana del hecho de que sabe que algo que nunca se le habría ocurrido que pudiera pasar la va a suceder. Por otro lado, esta inquietud se traduce en excitación; excitación que hace que su entrepierna se encuentre mojada, muy mojada.
Llega al baño y cierra la puerta con pestillo; deja la mochilita encima de la cisterna del WC y, a pesar de lo que ha dicho su Señor, no se quita la ropa de cintura para abajo, pues no se acaba de creer que vaya a hacer lo que la ha prometido.
El baño es pequeño, apenas caben en él, el inodoro y un pequeño lavabo, con lo que no sabe que es lo que puede pasar dentro; empieza a confiar en que no pasará nada.
Suenan unos ligeros golpes en la puerta y dice entregada:
- ¿Quién es???
- Soy tu Dueño; ábreme
entregada abre mientras su corazón de un gran vuelco en su interior. Ve a su Señor que rápidamente pasa dentro y que apenas caben los dos en el mismo.
El Sr. Txiria observa la situación, sonríe y mirando a los ojos de entregada, la dice mientras la empuja hacia el inodoro haciendo que abra las piernas a ambos lados:
- ¿Por qué estás aún con la ropa puesta????
- mi Señor es que aquí no podía ni revolverme y no veía como hacerlo
- No te preocupes que ya te voy a enseñar como hacerlo en un pis pas.
Sin más preámbulos el Sr. Txiria se agacha, la hace levantar ligeramente el pie izquierdo, la descalza y la baja el leggin por ese lado; pone Su mano en el hombro derecho de ella y, haciendo que levante ese pie, repite la operación. Casi sin dejarla respirar, tira del tanga hacia abajo; entregada tiene las piernas abiertas y teme que se la rompa por lo que las empieza a cerrar colocando la rodilla derecha encima de la tapa de la taza impidiendo la ruptura del mismo para acabar en manos de su Dueño.
Durante todo el proceso, que apenas ha durado unos minutos, el Sr. Txiria no ha abierto la boca; entregada, por su parte, está con la boca seca, abierta, respirando fuertemente debido al calor que la sube desde las entrañas, tanto debido a la excitación como a la vergüenza que la produce la situación.
- Veamos ahora lo caliente que está esta perrita callejera.- dice el Sr. Txiria mientras lleva las manos a la entrepierna de entregada y tira del cordel de las bolas chinas que se deslizan con facilidad fuera del túnel del placer de entregada.
Seguidamente mete sus dedos en el chorreante coño de entregada, la cual, se muerde los labios para no gemir del gusto que la produce la invasión que se está llevando en su intimidad sin permiso expreso, solo por la simple voluntad de su Señor.
- Bueno, no está nada mal, parece que hemos cambiado las fuentes del Duero de sitio.- comenta el Sr. Txiria mientras saca las bolas con pinchos de Su bolsillo.- pero por lo demás, supongo que ahora entrarán con mayor facilidad estas otras.
entregada respinga del susto pues creía que las bolas seguían en su mochila. Al ver que no es así, siente nuevamente que su Dueño se superpone a ella en todo su ser y lo mira con una mezcla de admiración y respeto bien ganados. Sabe que esas bolas van a ir a parar a su encharcado coño y siente como el flujo remite levemente, pues son duras y la van a hacer daño cuando camine.
Sin preocuparse por esa situación, el Sr. Txiria coloca la primera bola en la entrada de la vagina de entregada y la empuja sin dilación. Un pequeño grito sale de la garganta de la sumisa que siente el daño que la producen estas bolas mientras entran por primera vez en su cuerpo (ni ella ni nadie han sido capaces de meterlas).
Acabada de entrar la primera, entregada aprieta los dientes esperando que entre la segunda; está convencida de que su Señor se la introducirá de forma inmediata por lo que siente un cierto alivio cuando escucha Su voz diciendo:
- ¿Qué tal va eso, niña??? ¿Soportarás ese dolorcito por tu Señor???
- Sí, mi Señor. Le aseguró que lo soportaré que las llevaré hasta casa con orgullo. De hecho... estoy volviendo a lubricar como una loca.
Mientras discurre esta conversación, la mano del Sr. Txiria no se ha apartado del coño de Su perrita. Sin mediar palabra empuja la segunda bola hacia dentro pillando por sorpresa a entregada la que no puede dejar de emitir un pequeño gemido mezcla del dolor y de la sorpresa.
- Bueno, ya está, Mi niña.- la dice su Amo, mientras la acaricia la cabeza suavemente.- ahora solo queda poner estas otras dos en tu ano.
- No, por favor, mi Señor.- suplica alarmada entregada.- que esas no caben y me vana hacer un daño horrible. Le ruego, Le suplico encarecidamente que no me las ponga, estoy segura de que no podría aguantar ambos juegos dentro de mi.
- Bueeeeeno... y eso.... ¿por qué?.- replica el Caballero Txiria.- ya te dije que te iba a poner ambos juegos porque te lo habías ganado.
- mi Señor, se lo suplico, si Lo desea Me pongo de rodillas; pero Le ruego que no me las ponga. Por favor...
- Por favor... .- repite la niña.
La voz de entregada suena débil y en un hilo, es evidente que tiene miedo y que no sabe si aguantará la prueba. Mira a su Amo con ojos llorosos, el flujo vaginal se ha cortado de golpe y siente que su boca está seca.
Ante la falta de respuesta de su Dueño, inicia la vuelta para dejarle libre acceso a su parte trasera; casi sin darse cuenta solloza quedamente, cuando, de repente, se escucha decir a su Amo:
- Vale, niña Mía proponme un cambio; ¿qué puede ser tan grave como esto pero que te haga sufrir menos físicamente???
- mi Señor, ya sabe Ud. que no soy muy buena para hacer propuestas pero Le aseguró que haré lo que Ud. me diga
- Bueno, sí, pero eso lo ibas a hacer de todas maneras ¿no es verdad????
- Sí mi Señor; Ud. lo sabe bien
- Bueno, bueno... no sé Yo, ¿eh??.- mientras piensa en voz alta la mano del Sr. Txiria va a buscar el coño de entregada que vuelve a estar muy mojado.- ya sé. Vas a salir descalza y sin los leggins
- Pero, pero, pero... mi Señor, que se va a dar cuenta todo el mundo; y más si voy desclaza.
- Pues, vale, solo sin los leggins.
entregada está roja de vergüenza mientras el Caballero mete el tanga en el bolsillo del pantalón y las bolas chinas y los leggins en su mochila. Despacio empuja los zapatos hacia entregada y la dice:
- Sal después de que lo haga Yo. Al llegar a la barra te das la vuelta y pagas las consumiciones y... ten cuidado como te pones no se te vaya a ver todo el culo.
entregada no se puede creer las instrucciones de su Dueño, pero ve que tranquilamente quita el seguro de la puerta y la abre con tranquilidad, con lo que se convence de que son reales y definitivas. “Menos mal que me ha dejado los zapatos”, piensa para sí misma.
Al cerrar su Señor la puerta oye de repente al otro lado de la misma:
- Un momentito que creo que está ocupado.
El Sr, Txiria llega tranquilamente hasta la mesa donde está Maria y la dice:
- Bueno, ya está todo arreglado con la niña
- ¿Qué la has hecho??? ¿Lo puedo saber???
- Bueno, ya lo verás cuando llegue ella. De momento, te bastará saber que he hecho un intercambio de bolas y que Me he quedado con el tanga
- Vale, y de las copias... ¿qué vamos a hacer??? ¿Por qué no la dejas una semana más???
- De acuerdo, las dejaremos una semana más
Mientras tanto, entregada ha salido del baño y roja como una amapola se ha dado de bruces con una madre y su hijita.
Sin decirlas ni palabra, va a la barra, en la que se tiene que apoyar mientras cierra las piernas y maldice lo corta que es su falda, para pedir la cuenta. La paga y, con su cara de un color que parece que no hace falta que iluminen las calles, vuela hacia la mesa de sus Dueños.
Cuando la ve llegar, Maria no puede evitar que una sonrisa de oreja a oreja se apodere de su cara.
- ¿Qué tal estás, niña?
- Muy bien, mi Señora; nunca he sentido nada igual a lo que siento en este momento; a pesar del dolor que tengo en el coño y a pesar de que debería sentir frío, lo que me siento es inmensamente feliz de estar a Su servicio.
La cara de entregada refleja la contradicción de los sentimientos que la embargan; por un lado, el dolor vaginal hace que se sienta incómoda, molesta y debería hacer que su excitación remitiera; por el otro, el saber lo que está haciendo, por Quienes lo hace y lo que la llena hacerlo hace que sus flujos manen libremente, casi como si fuera un manantial,
La conversación sigue, la Sra. Maria y el Sr. Txiria comunican a entregada lo que pasa con el castigo de copia que tiene pendiente y siguen hablando de sus cosas cuando, de repente, la Sra. Maria mira Su reloj y dice:
- Ufffffff, qué tarde se nos ha hecho. Estamos tremendamente a gusto, niña Nuestra pero nos tenemos que ir para casita ya.
- Vale, Sra. Sr. ¿me acercarán hasta casa???
- Sí claro, sin problemas.
Sin más dilación van al coche donde se repite la acción por la que entregada abre la puerta de la Sra. y, montándose, la llevan a su casa, donde se despidien afectuosamente de ella con un “hasta siempre”.

jueves, 7 de enero de 2010

Una mañana, en Bilbao

Me levanto y, como es habitual en Mi casa, Me pongo a preparar el desayuno; he traído a la cocina a Mi niña entregada{Tx} para que Me ayude y así llevar el desayuno a la mesa entre ambos.
Antes de ponerme a la faena, sacio la sed de entregada{Tx} con una pequeña lluvia dorada y luego Me pongo con la cafetera (hay que aprovechar que se tiene una buena cafetera express), las tostadas y los zumos para el desayuno.
Mientras entregada{Tx} lleva las cosas a la mesa, aprovecho para aplicar la pequeña azotaina matutina que hace que Mi niña maria se despeje de forma instantánea.
Llevo a maria de su collar a la mesa y, mientras Mi esclava y Yo nos sentamos, se levantan el Sr. Domenico y Su niña _vida{DVlc}, que han venido a visitarnos.
El desayuno transcurre bien, entre bromas y pequeños gestos de servicio normales; entregada{Tx}, _vida{DVlc} y maria nos atienden con presteza en la mesa, como es su deseo y su obligación, haciendo que el desayuno acabe con un ambiente altamente agradable de risas e intimidad.
Mientras entregada{Tx} y _vida{DVlc} recogen la mesa bajo la atenta mirada de maria, el Sr. Domenico y Yo conversamos de la suerte que hemos tenido con nuestras niñas y de lo bien que nos sirven porque además...... están plenamente entregadas a Nosotros. En este momento, nos interrumpimos pues oímos que dice maria en voz alta
- niña, no seas joia, ehhhhhhhhh que eso ha sido una broma.- escuchamos a maria mientras oímos que se acerca rápida entregada{Tx} desde la cocina con una pícara sonrisa en la cara.
- Sr. Domenico, Sr. Domenico que Su niña ha dicho que se ha tocado sin Su permiso y que lleva toda la semana fumando más de lo que Le ha querido decir.- detrás de entregada{Tx}, casi pisándola los talones llegan _vida{DVlc} y maria.
- Mi niña, ¿no será verdad lo que está diciendo entregada{Tx}, verdad???.- pregunta el Sr. Domenico, con extrañeza.
- No, mi Señor, eso no es así.- responde _vida{DVlc} de forma apresurada.- bueno.......... no es exactamente así; y además la que se ha tocado sin permiso ha sido ella.
- A ver, niña, no nos liéis.- digo Yo, pues semejante declaración Me ha dejado patidifuso.- maria, ¿tu qué sabes de esto???
- Pues....... realmente, Señor, no tengo ni idea. Solo sé que las niñas han empezado a meterse la una con la otra y de repente ha dicho entregada{Tx} ........ “hala..... a tu Amo vas” y _vida{DVlc}, la ha respondido que no que la que ha hecho cosas malas ha sido entregada{Tx}.
Según acaba de hablar las dos niñas empiezan a hablar atropelladamente y superponiéndose la voz de la una en la de la otra con lo que no se entiende nada. Se acusan la una a la otra de pequeñas desobediencias y no tan pequeñas, de hacer cosas sin el permiso de sus Señores... poco a poco se van desgranando las acusaciones (que si se habían tocado sin permiso, que si habían fumado sin permiso, que si habían comido bombones, que ...). En estas estaban cuando se escucha la voz cortante del Sr. Domenico que dice:
- Caballero Txiria, Me parece que así no nos vamos a aclarar nada de lo que ha pasado, ¿no cree???
- Pues, Caballero Domenico, lo mismo opino Yo; creo que deberíamos hacer algo “contundente” para averiguar lo que realmente ha sucedido.
- Sí eso sería una buena idea.
Ambos nos volvemos para mirarlas y ellas nos miran poniendo sus caras más inocentes, más angelicales; fruncimos el ceño y las decimos....
- A ver explicaros,… ¿qué ha sucedido?.- el silencio casi se puede cortar, sin perder la sonrisa sus caras han perdido seguridad; creo que no esperaban una reacción tan seria por Nuestra parte.
- Primero, tu Mi niña.- dice el Sr. Domenico.
- Pues..... mi Amo; en realidad no ha sucedido nada importante.- responde _vida{DVlc} con voz de chica buena, mientras entregada{Tx} abre la boca con la clara intención de interrumpirla pero la cierra al fijarse en Mi mirada.- pero claro el otro día, entregada{Tx} me dijo en el chat que estaba con mucho calor y... eso era porque se había tocado, evidentemente.
- No, mi Amo, eso no es asi….
- Cállate y espera a que termine _vida{DVlc}; ¿Me oyes?
- Sí, mi Señor.- contesta entregada{Tx}, a la cual le ha mudado la cara.
- Pero… pero además, dijo que se liaba y fumaba un cigarrillo aunque no tenía permiso.- continúa _vida{DVlc}.- pero yo… yo no he hecho nada; yo soy buena, ya lo sabe Ud. mi Señor.- explica mientras pone cara de buena.
- Sí, tu eres buena… buena pieza.- la responde el Sr. Domenico
- Y ahora tu, entregada{Tx}; ¿qué tienes que decir???.- pregunto Yo
- Pues… que no es cierto, lo que dice _vida{DVlc}, mi Señor; que yo ni me he tocado sin Su permiso ni he fumado de más, ni he hecho nada que no tuviera permitido.- explica con su voz más convincente.- Sin embargo, ahora mismo en la cocina me ha dicho que el otro día antes de venir…. se estuvo tocando sin pedirle permiso a su Amo.
- No, no, no y no.- la corta _vida{DVlc}.- eso no es así yo no he dicho eso
- Mi pequeña, ¡cállate!.- suena cortante y seca la voz de Domenico; ante lo cual ella se queda callada con la boca abierta.
Esperamos a que entregada{Tx} continúe su explicación pero ambas se han puesto un poco más serias y tienen cara de una ligera preocupación; de hecho, todos tenemos cara seria… menos Mi niña maria que sonríe y parece tener claro que es lo que debe llegar a suceder.
- entregada{Tx}, sigue con lo que estabas diciendo.- la digo.
- jobar, mi Señor que no es nada, solo son pequeñas bromas y piques.- dice ella intentando recular.
- Mi niña linda, ya sabes lo que le pasa al que juega con fuego… que se quema.- insisto Yo.- así que sigue con lo que estabas contando.
- Pues, mi Señor; me ha dicho que el otro día antes de venir… se estuvo tocando sin pedirle permiso a su Amo, de las excitación que la producen las putaditas que me iba a hacer….- las palabras quedan en el aire
- Continúa
- Pero, además, el otro día comentó que se fumó dos cigarrillos de más y se comió unos bombones y que no le había dicho nada a su Señor.-en la cara de entregada{Tx} ya no se distinguen trazas de broma.- pero mi Señor… Le aseguro que todo es una broma que no ha pasado nada de todo eso.
- Señores… será una broma entre ellas, pero una broma en la que han intentado implicarles a Uds., ¿no creen???
- Evidentemente, maria; y no hace falta decir que eso debe llevar aparejado un pequeño correctivo; ¿qué opináis, Amigo Txiria???
- Que estoy totalmente de acuerdo, Amigo Domenico; estas niñas deben aprender con quién y cuando se juegan los cuartos.
- Pero… mi Amo, yo no había hecho nada.- dice _vida{DVlc} con vocecita de niña.- es ella la que ha venido donde Ud. a contarle lo que ahora dice que es una broma.
- Alaaaaaa, que jeta.- la corta entregada{Tx}.- si tu no hubieras estado metiéndote conmigo y no me hubieras estado diciendo esas cosas no habría pasado nada, ¿verdad, Sra. Maria??
- A mi no me metáis en vuestros líos.- la responde maria.- yo estaba tan tranquila en la cocina cuando habéis empezado a meteros la una con la otra y, entregada{Tx}, ya te he dicho que no dijeras nada que seguro que era una broma.
- Ya pero es que esas cosas no se pueden decir ni en bromas, ¿no?
- Exactamente, Mi niña peque.- la corto Yo.- así que cuando el otro día en la sala dijiste lo que dijiste y que no has desmentido……… ¿qué hiciste???
- Algo que no se debe hacer, mi Señor.
- Pues ya sabes lo que te toca ahora.
- Creo que una buena azotaina las dejará más suaves que la seda, ¿no crees, Amigo Txiria?
- Sí, sí que lo creo; maria, por favor, trae algo con lo que escarmentar a estas niñas. Niñas poneos encima del sofá en posición.
Sin volver a protestar ambas sumisas se suben de rodillas al sofá, colocándose la una al lado de la otra con los brazos apoyados encima del respaldo y el culo ligeramente sacado. Mientras están en esa postura sus cuchicheos y metetes entre ellas son constantes.
Sus vestidos están levantados y sus bragas en las rodillas dejando ver al aire sus traseros blancos que pronto cambiarán de color y más, viendo la artillería que nos propone emplear maria.
Así y como quien no quiere la cosa, ha traído: el sacudidor de varillas, dos fustas, un gato de colas y, por supuesto, la famosa “manita de Maria”
- No se os ocurra volver la cabeza, ¿entendido???.- las digo a ambas con voz seria (así no verán la sonrisa que ronda Mi cara).- Yo opino que seis golpes con cada uno de los elementos a cada una de ellas sería lo adecuado, ¿no creéis, Sr. Domenico???
- Pues, sí; no estaría mal… de todas formas.- sugiere pensativo.- ¿por qué no azotamos una vez a una y otra a la otra??... Es decir, primero azotáis Vos a entregada{Tx}, y luego a _vida{DVlc} y, a continuación, con el siguiente elemento lo hago Yo.
- Un solo pero, el número de elementos que hemos traído es impar así que solo serían dos rondas para Vos mientras que serían tres para Mi.
- Bueno, pero conocéis mejor la utilización de los elementos dado que son vuestros.
- Señores, yo considero que las niñas deberían agradecer y contar los azotes recibidos y… si me permitís una sugerencia más.- nos interrumpe maria.
- Me parece una buena idea.- asentimos ambos al úniso
- Continúa, maria.- la insto Yo
- Pues en vez de propinar los 6 azotes a cada una… ¿por qué no propinan 4 con cada elemento cada uno de Uds en el culo de cada una de ellas???
- Pues también está, bien.- asiente Domenico.- empezad Vos, por favor.- Me sugiere.
Pues dicho y hecho, sin más preámbulo, tomo el sacudidor de varillas y empiezo a usarlo primero en el culo de _vida{DVlc} que rápidamente empieza la cuenta
- Uno, gracias Señor.- y así sucesivamente.
Al acabar los 4 primeros azotes, Me vuelvo hacia entregada{Tx} y, con una violencia mayor derivada del mejor conocimiento, la propino sus cuatro azotes que la hacen respingar. Acabo y paso las varillas al Sr. Domenico, el cual efectúa la azotaina con Su pericia habitual. Aún siendo una pequeña azotaina, ha sido intensa y ninguna de las dos ha perdido en ningún momento su posición, lo que nos hace estar orgullosos de ellas.
Al acabar, maria Me pasa la fusta de manita con el objeto de que continúe con ese objeto; con un gesto de la cabeza la indico que se lo pase a Domenico, sin decir una palabra, pues no deseo que se percaten, en lo posible, del cambio de mano.
La azotaina continúa a buen ritmo; y los culos van cogiendo color. Por nuestras manos pasan sucesivamente, la fusta de manita y la de lengüeta de cuero para ir a parar al Tx, Mi gatito favorito. Cuando Yo lo tomo para azotar el culo de _vida{DVlc} su voz suena ya más debilitada al decir:
- Veinticinco, gracias, Señor.- al oírla reduzco ligeramente la intensidad del azote pues noto que se encuentra en una fase que, quizá no había alcanzado aún; al tiempo miro a Domenico el cual asiente con un movimiento de cabeza.
El número veinticinco suena más seguro en la voz de entregada{Tx} y Mi golpe toma una mayor firmeza, acorde con las condiciones.
Al acabar con el Tx, paramos un momento y nos miramos. Los culos de ambas sumisas presentan un color rojizo intenso y sabemos que debemos medir la resistencia de ambas. Por otro lado, lo que ha sucedido no ha sido más que una broma que se ha escapado un poco de tono y no deseamos que el castigo sea intenso.
Lo hablamos entre nosotros y decidimos que darlas un poco de “Arnidol” en el trasero las vendrá bien, antes de acabar con el elemento estrella del momento, que es la “manita de Maria”.
Mientras lo estamos aplicando, tanto Domenico como Yo hablamos con ellas y vemos en que condiciones se encuentran; ambas están encantadas, risueñas y alegres. Es cierto que el culete de _vida{DVlc}, la duele más pero también que puede continuar sin mayor problema.
Sin más espera, tomo de manos de Mí niña maria su afamada “manita” y la hago estrellarse contra el culo de _vida{DVlc}; respingo de sorpresa y continuación de la cuenta son todo uno, como siempre digo es sorprendente el efecto de la misma.
Sigo con el culo de entregada{Tx} y con más violencia en el golpe; ella cuenta, al tiempo que arquea el cuerpo hacia adentro y se nota que el impacto ha sido fuerte. A pesar de prepararse para los azotes continuados, su cuerpo se sigue arqueando con cada impacto que, a su vez, deja marcados nítidamente los 5 dedos en su culete por 4 veces; por 8 veces… tanto en el de una como en el de la otra.
Al acabar la azotaina, nuestras niñas nos abrazan cariñosas y alegres; y nos prometen que no nos van a volver a poner en estos compromisos. Lo cierto es que no las creemos… ninguno de los 5; jajajajaja

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Cena por T_Cabot

Esta tarde, al llegar a casa, mi esclava me estaba esperando en el salón, al sentirme llegar, se acercó corriendo y se restregó contra mis piernas mientras decía:
- mi Amo, su perra está feliz por tenerle de nuevo en casa
Acaricié su cabeza sonriendo y le anuncié los preparativos para la noche.
- perra sucia, esta noche tenemos invitados y te encargarás de servir los platos y de atender a mis amigos
- sí, Amo, para su perra será un honor servir a los Señores y ser usada por su Dueño
Me dirigí al dormitorio donde mi esclava me descalzó y lamió con deleite mis pies para limpiarlos de suciedad y sudor. Más tarde me acompañó al baño para refrescarme, la miré y le ordené que se colocara en la postura de examen; se colocó de inmediato a 4 patas abriendo los cuartos traseros todo lo que pudo para que yo pudiera examinar su ano y sus nalgas
- Date la vuelta, quiero examinar tu sucio coño
Sin decir palabra, se colocó de rodillas, con las manos tras la nuca, sacando pecho y abriendo las piernas, me entretuve metiendo mis dedos en su coño, tocando su clítoris y tirando de los aros de su coño
- perra sucia, tienes el puto coño empapado como una perra en celo
- sí, mi Amo, su perra es una calentorra y siempre esta chorreando, su perra pide disculpas por no saber contener los jugos de su asqueroso coño
Tras limpiar mis dedos en su boca le indiqué que debía limpiar su ano, con un gesto le indiqué la bañera y se colocó a 4 patas a fin de ser higienizada, después de lavar bien su espalda con agua fría y a chorros, dirigí la manguera a su ano y le introduje casi un litro de agua caliente y le coloqué un tapón anal para evitar que se le escapara, la coloqué de rodillas y procedí a limpiar su coño con un cepillo y luego restregarle un poco de alcohol, al cabo de unos minutos, la coloqué de pie y le quité el tapón anal y le permití evacuar, lo hizo con tanta potencia que unas gotas cayeron fuera de la bañera.
- perra sucia, tu Amo luego te castigará por ensuciar el suelo.
Acabé de bañarla y tras ordenarle lamer las gotas del suelo nos fuimos al dormitorio para vestirme, después de vestirme con un pantalón y camisa negros mi perra se quedó expectante esperando que decidiera su vestuario, la miré un momento, le acaricié el lomo y le dije:
- Esta noche serás una buena doncella.- escogí un uniforme de doncella francesa con su cofia y guantes, unas medias de seda que realzaban sus estilizadas piernas, un sujetador blanco de encaje que dejaba sus pechos al aire, un tanga minúsculo a juego, bien metido en su ano y en su coño y unos zapatos de 12 cms de tacón con una tira cerrada con candado.
La esclava sonrió agradecida y dijo:
- Gracias, mi Señor por escoger tan bonito uniforme para su sucia perra.
Le coloqué su collar y correa y nos fuimos a la cocina donde me dispuse a terminar de preparar la comida previamente hecha mientras la esclava permanecía de rodillas a mi lado esperando, de vez en cuando la acariciaba
- perrita, espero que esta noche dejes a tu Dueño en buen lugar
Tras ladrar para pedir permiso para hablar, respondió:
- mi Amo, su sucia perra se esforzará todo lo que pueda para ser digna de la aprobación de su Dueño y si no lo consigue sabe que recibirá el castigo que merece
Al acabar los preparativos me senté en el salón y me dispuse a esperar a los invitados; pasado un rato, sonó el timbre, miré a mi perrita y le hice un gesto, sin decir palabra se aproximó a la puerta, abrió con la mirada hacia el suelo y una reverencia
- Señores, sean bienvenidos a la casa del Dueño de esta simple perra
Cogió sus abrigos y los acompañó al salón, colocó los abrigos en el armario y se dispuso a esperar, me levanté y saludé a los recién llegados
- Buenas, queridos amigos, espero que disfrutéis de la velada
- Gracias, amigo Cabot.- respondió mi amigo Marlenus.- tienes una buena criada, muy servicial
- Ciertamente.- agregó Fidias.- y muy bella y un cuerpo escultural
Miré sonriendo a mi esclava que se había puesto colorada y antes de decir nada sonó el timbre, mi esclava miró, asentí y fue a abrir a una escultural Dama enfundada en un ajustado traje de noche que le quedaba como un guante y terminaba en un escote que remarcaba sus bien formados pechos, en la mano sujetaba la correa de un San Bernardo, mi perrita abrió la puerta como la vez anterior, aunque algo sorprendida por que no pensó que hubiera mujeres en la sesión ni perros
- Señora, esta sucia perra le da la bienvenida a casa de su ilustre Amo Lord Cabot y espera que su estancia sea grata
Después de recoger su abrigo y proceder como anteriormente, tras esperar mi orden, llevó al perro a la terraza dónde le puso un cuenco con comida y agua, regresó y se quedó en el salón esperando mientras los Señores y la Señora charlábamos
- Querido Cabot, muy linda la casa y aún más linda tu sirvienta.
- Gracias, hermosa Tabatha, esta noche espero sorprenderos.
Tras hacerle un gesto, mi esclava se inclinó para susurrar:
- Señora, Señores, esta humilde perra está a Su servicio y espera que no se ofendan por atreverse a preguntar qué desean tomar
Mis amigos se miraron gratamente sorprendidos y me felicitaron
- Por cierto, estimado Cabot, ¿cómo se llama la criada?
- Aún no tiene nombre, bella Tabatha, de momento se la conoce como perra sucia
Nos acomodamos y perra sucia nos trajo las bebidas y aperitivos sin levantar la vista del suelo, dejó la bandeja y se situó a mi lado en la postura "tower": de rodillas, sentada sobre sus talones, piernas ligeramente abiertas, mirada baja y manos apoyadas en los muslos con las palmas hacía arriba y boca entreabierta; Fidias la observó con mirada experta
- Buena criada, Cabot, ¿está bien entrenada?
- Pronto lo verás, compañero, vamos a la mesa.- toqué la cabeza de perra sucia, se levantó y fue hacia la mesa para ayudarnos a acomodarnos.
Una vez sentados, con un gesto le indiqué que podía servir y comenzó a traer la cena, traía la fuente y al ponerla en la mesa se inclinaba para que todos pudieran ver sus cuartos traseros y la tira del tanga engullida por sus nalgas, cuando se acercaba a mí, aprovechaba para acariciarle el culo y tocar los aros del coño
- querido Cabot, ¿se puede inspeccionar la mercancía?
- Claro, Marlenus, a tu gusto
Al acercarse a mi amigo, éste metió su mano bajo la faldita de la perra que al sentir la mano del Señor se quedó quieta y abrió más las piernas para facilitar la inspección, una vez terminada, continuó con el servicio aunque yo notaba que se estaba excitando, sin duda motivado por la humillación y por el roce de su tanga dentro de los labios de su coño.
Al llegar a los postres, a Tabatha se le cayó un poco de pudín en su escote, cogió la servilleta pero al ir a limpiarse lo pensó mejor
- perra sucia, ven aquí y limpia esto antes de que ensucie el vestido
Mi perra se quedó parada, como asustada, me miró, asentí y sin perder un segundo se colocó al lado de Tabatha para proceder a limpiar.
- Señora, ¿desea que la perra sucia use una servilleta? o ¿la Señora le concederá a esta insignificante perra el honor de tocar el hermoso cuerpo de la Dama con su lengua?
- perra, me apetece ver cómo lames y espero por tu bien que no dejes nada ni te atrevas a tocar mis pechos.- La perra sucia con las manos a la espalda lamió los restos de pudín del pecho de Tabatha hasta dejarlo reluciente.
- Bien, perra, te has ganado un premio.- le dijo mientras acariciaba su rostro, mi perra se sonrojó de pura satisfacción.
Tras servir los cafés nos acomodamos en el salón, miré a mi esclava que estaba atenta
- perra sucia, ya puedes ponerte tu uniforme oficial, tienes permiso para abandonar la sala y tienes tres minutos para regresar debidamente vestida
- Sí, mi Señor, gracias, con Su permiso esta perra se retira
Justo antes de los tres minutos reapareció a la puerta del salón, a 4 patas, se plantó de rodillas y con un ladrido esperó el permiso para entrar, se colocó a mis pies en posición sumisa y con la correa en la boca, desnuda salvo su collar, tobilleras, muñequeras y los aros en pezones, clítoris y labios vaginales
- Realmente es una buena perra, Cabot ¿tiene mucho aguante?
- Aún no es una buena perra pero con paciencia será la mejor esclava de todas y seguro que estaré orgulloso de ella, de hecho, ya lo estoy.- noto que a mi perra se le erizan los pelos de la nuca y de los brazos y sonrío interiormente
- ¿Por qué dices que no es buena? y por cierto, ¿cuándo le pondrás un nombre?"
- No es buena por que aún tiene ramalazos de rebeldía y comete errores pero se va superando día a día, respecto al nombre, es parte del motivo de vuestra presencia, quiero hacerle una prueba y ponerle el nombre más adecuado, además, la perra tiene un castigo pendiente, ¿verdad, perrita?
- Sí, mi Señor, su zorra estúpida ha cometido muchos errores hoy y sin duda se merece el castigo que su Dueño le imponga
- Muy bien, pero serán mis amigos quienes colaboren con el castigo, colócate en posición
Sin decir nada, se fue al centro de la sala y se colocó en posición table, a 4 patas y apoyada sobre los codos para levantar su trasero, Tabatha se acercó, inspeccionó sus nalgas, perforó su ano, palpó sus pechos y luego metió un par de dedos en su coño
- Cabot, tu esclava está chorreando, parece que se ha meado
- No, Tabatha, es que lleva varias semanas sin tocarse ni correrse y está excitada, ¿verdad?
- Sí, mi Señor, su puta perra está muy mojada y soltando sus asquerosos jugos en los dedos de la Señora, la perra sucia suplica perdón a su Amo por ser tan cerda
Marlenus, excitado se acercó con su miembro a la boca de la esclava que sin dudarlo la tragó por entero y comenzó una mamada espectacular, yo observaba la escena mientras Fidias aprovechaba que Tabatha inspeccionaba de nuevo el culo de perra sucia para tirar de los aros del coño, mi esclava bufaba desesperada intentando reprimir los gemidos y, sobre todo, el placer, tras un rato, Marlenus se corrió en la boca de la esclava que tras mi permiso se lo tragó y limpió la polla del Señor
Fidias, no aguantó mucho más y usó el coño de la perra con fuerza y embates violentos, tras correrse la perra recuperó el resuello
- Esta perra agradece a los Señores que hayan usado su insignificante cuerpo para el placer de los Señores y espera haber sido digna de su aprobación
- Cabot, ¿me dejas aplicarle el castigo?
- Claro, Tabatha, toda tuya
- perra sucia, en posición.- la esclava se colocó en posición de ser azotada
Tabatha cogió un látigo del armario, lo hizo restallar y comenzó a azotar
- uno, gracias Señora por corregir a la perra estúpida; dos,.....- así hasta 35 azotes repartidos en nalgas, espalda, pechos y coño.
Tras acabar el castigo, mi esclava se acercó arrastrándose
- mi Amo, esta perra agradece a su Dueño el trabajo que se toma en corregirla y se esforzará más cada día para ser digna de llevar su collar
- Cabot, creo que la perra se merece un premio.- soltó Tabatha con mirada pícara
- ¿En que piensas?
- perra, trae a mi perro acá, puedes ir de pie, no tardes
- Sí, Señora, gracias, Señora.- sin perder un momento, se presentó con el precioso ejemplar que entró husmeando y buscando la entrepierna de la esclava
- perra, es hora de tu premio, mi Sultán lleva tiempo sin descargar, colócate a 4 patas para ser cubierta como la perra que eres.- mi esclava me miró asustada.
Yo no lo dudé un momento, asentí, mi esclava; llorando se colocó en la posición indicada, el perro no tardó en olfatear el celo, lamió brevemente el culo y coño de la esclava y de un golpe la montó y comenzó la cópula, mi esclava sufría por la humillación y por el peso del perro pero al poco rato comenzó a gemir y acompasar su movimiento con el del perro
- mi Señor, ¿puede su puta perra correrse para Usted?
- cuando el perro se corra, sucia perra, de momento vales menos que él
- gracias mi Señor, su puta perra sabe que no merece más que humillaciones
Tras un rato ví que no aguantaría mucho más, por suerte el perro se corrió
- perra, puedes correrte ahora
- gracias mi Señor, su perra se lo agradeceeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee.- gimiendo y gritando se corrió mientras se retorciá de placer
Después de reposar un poco, le acaricié la nuca y la miré sonriendo
- perra, acabas de pasar la prueba y te has ganado tu nombre, que mañana grabaremos en tu collar, perra candy.- Mi esclava gimió y soltó unas lágrimas
- gracias mi Señor, su perra se siente orgullosa de poder llevar el bonito nombre escogido por su propietarioDespués un rato de charla, mis amigos se despidieron prometiendo volver, cogí de la correa a mi esclava, en la habitación le curé los morados del perro y de los azotes, la besé con cariño, la puse a los pies de la cama, con su cabeza en mis rodillas y le di permiso para dormir abrazada a ellas.

sábado, 22 de agosto de 2009

Siete por Nnigel

A las cinco en punto escuchó el timbre de la puerta. Un aniñado adolescente le entregó el paquete que esperaba.

Tal y como le habían anunciado era una caja de madera, que ella debía abrir con la pequeña llave que su Amo le había dado horas antes. La ansiedad hizo que aquel trozo de metal resbalase de entre sus dedos y cayese al frio suelo de loseta. Andrea respiró profundamente. Aquellas sorpresas la excitaban hasta lo más interno de su médula ósea y siempre terminaba por perder el control. Recogió la llave y calmando su mente, abrió la caja.

Sacó cuatro sucios grilletes de hierro, engarzados cada uno de ellos a un candado abierto. Miró dentro y no encontró las correspondientes llaves, pero si un extraño colgante hecho con una basta cadena enhebrada sobre una anilla, de donde colgaba un exagerado número 7. Sus oscuros ojos, pequeños, perfectamente colocados sobre un bello rostro de tez blanca, se entornaron para fijar más la vista sobre aquel colgante de metal. No había inscripciones… ¿Para qué sería?. Después de 2 años sirviendo a su Amo, conocía bien sus gustos, pero aquel número la desconcertó, y su mente no encontró resquicio alguno que diese un poco de luz a su inquietud sobre lo que sucedería esa noche.

Sabía su obligación y se puso a ello. Ducha, exfoliación, cremas en su cuerpo… todo lo que corresponde a una bella sumisa. Al repasar con las pinzas cada pelillo que desobedecía la perfecta geometría de su pubis, sintió la necesidad de acercar los dedos a su sexo; estaba húmedo, excitado. Inmediatamente retiró su mano, sabedora de que aquel acto no podía ser realizado sin permiso. Continuó con el ritual de preparar su cuerpo, intentando complacer los gustos de la persona a la que voluntariamente había entregado su sumisión.

Como único vestido, colocó los grilletes en sus tobillos y en sus muñecas. Cerró los candados y puso el colgante sobre su cuello, de forma que aquel enorme 7 lucía sobre su abdomen desnudo. Terminó de maquillarse y se calzó unas sandalias de tacón alto.

Ya en el sofá, su mente intentó volar de nuevo y adivinar la sorpresa que a su Señor se le había antojado, pero el ruido de la cerradura antes de lo que esperaba la sobresaltó. Corrió a la puerta y se arrodilló para recibir a su Amo.

Aquel hombre alto, de porte agradable y ojos agrios, la miró e inmediatamente le hizo notar que no llevaba puesto su collar. Recordó que se lo había quitado para ducharse y corrió al cuarto de baño maldiciéndose por tal olvido.

Volvió ante su Amo, se arrodilló y colocó el collar sobre la palma derecha extendida. Colocó la otra mano debajo de la que portaba el collar y extendió sus brazos hacia el Amo bajando la mirada. Era su ritual de servicio y lo tenía bien aprendido. Daniel cogió el collar y caminó unos pasos colocándose detrás de ella. Lo tomó por la hebilla y descargó un fuerte golpe sobre la parte blanda de la espalda de su esclava, realizando un rápido giro de muñeca. Andrea sintió el golpe y como los remaches recorrían su cuerpo. Cada pequeño trozo de hierro marcaba su piel sin desgarros, quemando la zona ya magullada por el azote. El dolor la hizo apretar sus ojos y morder su labio inferior, mientras su cuerpo se contraía. Aceptó el castigo y agradeció a su Amo que la continuase educando.

-Ahora puedes ponerlo – Ordenó después de tirar el collar delante de ella y caminando ya hacia la habitación.

Daniel regresó pasados unos minutos con una extemporánea gabardina para el mes de Julio y cubrió sus hombros. Abrió la puerta de la casa e hizo una indicación para que saliese.

Ya en el coche, a las afueras de la ciudad, vendó sus ojos con una tela clara y unió sus grilletes a la espalda con un mosquetón. En la media hora de carretera, Andrea percibía formas indeterminadas del paisaje que traspasaban la clara venda y que aparecían en su mente como fantasmas del destino que su Amo tenía reservado para ella. Sintió miedo. Un miedo irracional que no era normal en similares situaciones. Su intuición femenina le decía que algo malo iba a ocurrir aquella noche.

Por fin apreció que las maniobras eran ya de aparcamiento. Se abrió su puerta y una mano la tomaba del brazo, conduciéndola hacia unas luces de neón que parpadeaban en la oscuridad. Escuchó una voz de hombre que saludó como si su Amo fuese conocido en aquel lugar.

Al entrar, la desprendieron de la gabardina. Su desnudez fue mostrada a cualquier extraño que la pudiese estar viendo. Caminaron por un estrecho pasillo y bajaron unos cinco o seis peldaños. La postura provocada por sus manos atadas a la espalda y el movimiento de sus propios pasos hacían que la fría cadena del colgante rozase sus pezones, que respondieron con una erección sobre la que escuchó un sórdido comentario del hombre que les acompañaba.

La hicieron entrar en una pequeñísima estancia vacía. Una puerta se cerró. Escuchó el hierro chocar contra hierro y el cerrojo rozar al clavarse en la anilla. Una reja de metal la apartaba de su Amo dejándola sola entre extraños. Sintió que el miedo anulaba su excitación y aunque sabía que no debía, balbuceó – Mi… mi Amo… - pero su única respuesta fueron los pasos alejándose por el pasillo.

Pasaba el tiempo. Una chica sollozaba unos metros a su derecha, no estaba sola. Por veces, notaba como se acercaba alguien, abría una puerta y se llevaba a alguna de las mujeres allí encerradas, sin que ninguna de ellas regresase.

Andrea intentó contar minutos. Apartar los miedos de su mente. Pensó y trato de anular sus pensamientos, hasta que oyó de nuevo los pasos. Esta vez fue su celda la que se abrió. Una mano agarró con brutalidad su brazo y la empujó por el pasillo hasta una estancia con suelo de madera. Se quedó sola, de pié. Hacía calor. Era como si cien focos se clavasen en su piel. Escucho gente…. mucha gente… no sabría decir cuantas personas y recordó su desnudez. Se sentía expuesta y la vergüenza azoto su orgullo…

- Número siete, señores – una amplificada voz penetro en los oídos de la sumisa – 1.60, 63 kilos. Como pueden ver un magnifico ejemplar. Tetas firmes, pezones oscuros y prominentes. Femeninas curvas. Y por ende.. su Dueño nos asegura que es una gran puta en la cama….

Andrea no podía creer lo que oía. Hablaban de ella sin duda. Ella era la número siete. Su Amo la estaba vendiendo… ¿qué había hecho mal? ¿Cómo podía repudiarla de aquella forma? Las lágrimas comenzaron a brotar de la amarga expresión que se había apoderado de sus ojos. Maldito el día que había renunciado a la palabra de seguridad… ¿por qué no habría pensado en esto a la hora de poner sus límites? Estaba al borde de la locura y aun así, no era capaz de culpar a nadie que no fuese ella misma.

De repente dos dedos penetraron su coño. Su cuerpo se arqueo inconscientemente y rompió el encierro con sus pensamientos. Volvió a prestar atención al sádico que la estaba vendiendo.

- …Jajaja, y aun encima esta mojada Señores, ¡como una zorra! Hagan sus ofertas.

Era cierto… increíblemente, a pesar de su miedo, de sus lágrimas, estaba excitada. Comenzó a escuchar cantidades, 50, 100, 200, 300 Euros, hasta que una voz desde el fondo grito:

- Mil Euros.

Durante unos interminables segundos un gélido silencio cruzó aquella sala.

- Vendida al caballero por mil euros, la tendrá preparada en diez minutos en la sala siete. Pase por caja Señor.

Mil euros, Andrea todavía no podía creer lo que estaba sucediendo. ¿Mil euros por una hora?… ¿por una noche? ¿para siempre? Ella no era una esclava. No podía ser vendida. Ella era libre. Pero poco podía hacer o decir, Sus piernas ya estaban siendo atadas a dos grilletes en el suelo, muy abiertas. Dos hombres inclinaron su cuerpo sobre una especie de fino potro y sus manos fueron atadas a algún sitio arqueando su cuerpo y poniendo su culo en pompa. Sintió la madera separando sus pechos, clavándose en su abdomen. Su cuerpo quedó totalmente ofrecido para aquel monstruo que la había comprado por mil putos euros.

En las siguientes horas, sintió el látigo clavarse en su piel, sin razón, sin motivo para el castigo. Creyó que sus pezones se romperían con el peso de la tortura. La cera hirvió sobre su orgullo, y su boca, su culo, su sexo fueron violados por la brutalidad de la indefensión. Lloró, sufrió, sintió… hasta que aquel hombre dejo de cargar su furia sobre ella, acarició su mejilla y dijo con un tono complacido y una sonrisa que se adivinaba en su boca:

- Te has portado bien, bicho.

Al escuchar una voz familiar, su corazón se estremeció. - ¡No era posible! - Pero cuando aquellas manos retiraron la venda, su cuerpo recobró la vida que le faltaba. El ardor que la abrasaba estremeció cada terminación nerviosa y, abriendo su boca, Andrea exhaló un profundo grito y se entregó a un liberador orgasmo más íntimo que físico… La sumisa miró al hombre… sonrió.. y dijo:

- Mi Amo… es Usted.

lunes, 3 de agosto de 2009

Su control sobre mi (segunda parte y fin) por amelie^

He perdido la noción del tiempo, no sé si hace diez minutos o varias horas desde que mi Señor se fué después de la llamada telefónica que habia recibido.Mis muñecas empiezan a resentirse al llevar no se cuanto tiempo atadas en la misma posición, y para colmo las pilas del juguetito que mi Amo introdució en mi se han agotado, perfecto digo en voz alta.
Mis ojos comienzan a cerrarse, pero el sonido de la cerradura pone en alerta mis cinco sentidos. Mi Amo ha vuelto y me lo hace saber exclamando un, espero que Mi gatita no se haya movido de donde la dejé cuando me fuí. Entra en mi cuarto con mi bowl lleno de agua, se acerca a mi, besa mi frente y me pregunta si tengo sed.
- Mi Señor su gatita permanece donde Usted quiso dejarla, y tiene sed mi Amo.
Me desata de pies y manos y me dirijo inmediatamente a mi bowl, cuando noto que una mano tira de mi cabello haciendo que me pare en ese mismo instante, debi acordarme que no habia pedido permisopara beber, valiente idiota esoy hecha, pienso.
- ¿Donde te crees que vas perra inútil?, ¿acaso has pedido permiso para ir a beber?-- No mi Señor, siento no haber pedido permiso para beber.-
En ese momento me suelta del pelo y me pide que me arrodille para beber.
- Ahora vas beber mi pequeña sumisa, pero no esperes beber agua, tienes que aprender a pedir permiso a tu Señor para estas cosas- dice mientras veo con de su bragueta sale su pene el que tanto adoro,cuido y mimo-. Abre la boca y saca la lengua preciado tesoro Mio.
Noto como las primeras gotas de oro liquido de mi Señor caen sobre mi lengua.
- ¿Ves lo que me haces hacer animal estupido? a ver si asi aprendes a comportarte como debes.
Para otras sumisas esto sería un regalo, pero para mi es un castigo ya que El sabe que no es de mi agrado esta práctica y por eso me lo aplica como correctivo.Cuando ha terminado de darme de beber, limpio la polla de mi Señor y le doy las gracias por educarme para ser una buena sirvienta para El.
Me da permiso para levantarme e ir al baño a lavarme y me ordena que después me dirija al salón. Voy hacia el cuarto de baño pensando en donde habrá ido cosa que no se me ocurrirá preguntar puesto que odia quesea curiosa. Me lavo la cara y enjuago mi boca intentando quitarme el sabor de la orina de mi Señor.
Cuando termino me me dirijo a cuatro patas hacia el salón para volver a complacer a mi Dueño y Señor. Cuando entro en la sala intento ocultar mi cara de sorpresa cuando encuentro a mi Señor acompañado de otro Caballero al cual no conozco. Me siento tremendamente humillada al ver como el hombre que acompaña a mi Señor se rie de mi cuando me ve en mi posicion canina.
- Mi perrita amelie^ acercate que te quiero presentar a este Caballero amigo de tu Señor- me postro arodillada al lado derecho de mi Amo y Luz guia de mi entrega, la mano del amigo de mi Amo acaricia mi cabeza mientras le dice a mi Señor que parezco muy obediente, El sonrie satisfechopues es lo que queria que su amigo percibiera de mi. - Ha venido este Dominante a ver a la perrita- me dice- y yo le he ofrecido que juegue contigo un ratito, asi que demuestrale al Dom. amigo lo buena animalita que eres.
Mi Señor le entrega a su amigo la cadena que sale de mi collar y este me lleva hasta la parte trasera del sofá donde me ordena que me ponga de pie y apoye las manos en el cabecero del sofá, obedezco y me pongo de pie apoyando las manos y ofreciendo mi trasero al Señor para que si quiere pueda jugar con el.De un maletín que yo no habia visto el amigo de mi Dueño saca una cola de caballo, empieza a acariciar mi espalda con ella de manera suave y delicada haciendo que entre en un estado de relajación inmenso, pero de pronto un fuerte azote con la cola de caballo hace que mi cuerpo se sobresalte intentando ahogar un grito de dolor. Busco alivio al dolor en la mirada de mi Amo y ahi encuentro el alivio en su mirada calida y complacida.Vuelvo a agachar la cabeza y mi cuerpo se estremece al notar que la cola de caballo hace pequeños cortes en mi piel, el dolor que quizá en otra ocasion fuera más soportable en esta, a mi se me hacia el peor que podria haber sentido.Mis lagrimas caian y mis ojos miraban a mi Señor pidiendo clemencia, El se acercó y secó mis lagrimas con sus besos y de manera cortés le pidió a su amigo que parase.Cuando note que esos azotes no se repetian hundí mi cabeza en el respaldo del sofá entonces mi Amo me cojio de las manos y me tumbo para desinfectarme las heridas.Me siento aliviada de nuevo, mi Amo al ver que mi estado habia mejorado me coloca unas pinzas en los pezones con una cadenita que las unia haciendo que al tirar de la cadenita la presion en mis pezones aumente. Enrolla la cadena a un vaso de tubo donde tenia su gin-tonic.
- Perra ponte a cuatro patas ofreciendo tu trasero de nuevo-. Obedezco rauda y veloz y pongo la posicion deseada por mi Lord y Guia.Al adoptar esa posición la cadenita de las pinzas tira levemente de mis pezones provocandome un pequeño dolor pero una gran excitación la cual llevo en silencio. Mi señor quiere dar un sorbo de su bebida pero al mover la copa esta no llega a sus labios ya que la cadenita no estan larga, esto hace que una de las pinzas se suelte de mi pezón, El la vuelve a colocar de nuevo y me ordena que me ponga de rodillas para que la cadenita llegue para que El pueda beber.
La excitación y humedad en mi me habia hecho olvidar que el amigo de mi Dominante estaba detrás de mi. Mi Amo da el primer sorbo a su bebida y mis pezones se estiran hacia El, cada sorbo de mi Amo provoca en mi un leve gemido de placer.Oigo como un látigo corta el aire tras de mi, mi Dueño vuelve a beber y justo cuando apoya sus labios en la copa el látigo repiquea en mi culo aun no calmado del todo lo cual provoca un gemido mas profundo, y que la humedad de mi rajita sea mucho mayor.
- Noto por tus gestos perrita que estás excitada y has sido buena asi que dejare que te corras con mis caricias-. Sus manos empezaron a jugar con mi húmedo sexo, con mi clitoris y mis labios pellizcandolos y estirandolos, tres de sus dedos entraron en mi moviendose rapidamente con avidez y deseo. Cuando iba a correrme le pedi permiso a mi Amo como hago siempre y el asintió y tiro de la cadena de las pinzas. Fué uno de los mejores orgasmos que sentí, una mezcla de placer y felicidad al saberque si mi Amo me dió permiso era porque habia sido buena perrita y El estaba complacido.
Cuando hube terminado, lami los dedos de mi Señor y agradeciendole el orgasmo que me había regalado. Acaricio mi cabeza agachada y me pidió que le acompañara a la puerta para despedir al Dom. amigo y asi lo hice camine a 4 patitas.Una vez se hubo marchado quito mi correa, extendió su mano y me ayudo a levantarme.Se fundio conmigo en un gran abrazo mientras me susurró lo orgulloso que estaba de mi y lo mucho que me quiere. Acaricio con dulzura mi dolorido culo y se dirigió a preparar la cena para los dos, una de las muchas que nos esperaban en el largo camino de esta relación.

miércoles, 1 de julio de 2009

El Castigo: Epílogo (La aceptación de mi Dueño y Señor)

De repente el cansancio, el nivel de las azotainas recibidas y toda la tensión acumulada durante el día empiezan a inundar mi espíritu. Los cuatro hermanos de sumisión que he forjado en el transcurso del día de hoy se dirigen hacia mi, mientras las sonrisas iluminan sus caras.
Sin embargo, veo que irónico y lucy echan a correr en mi dirección mientras que las caras de simpatic y gracejo se llenan de angustia. Noto como unos brazos me recogen con cuidado antes de llegar al suelo; esos brazos son familiares y conocidos, no son los de ninguno de mis hermanos en la sumisión. No sé como, pues no lo he visto llegar, ha sido mi Amo el primero en llegar a mi lado e impedir que de con mis huesos en el suelo.
- ¿A dónde habíais previsto llevarla? – suena imperiosa la voz de mi Dueño.
- Seguidnos Señor, por favor – contesta con su perfecto y sumiso acento de siempre simpatic.
Se inicia una extraña y curiosa procesión que observo por entre mis ojos entrecerrados. La abre simpatic, la cual anda con su paso estudiadamente elegante y aparentemente lento. A ella la sigue el Amo de mis sueños y de mi alma, transportándome en sus brazos sin dejarme caer. Detrás de nosotros vienen mis otros tres hermanos de esclavitud a medio paso de distancia y sin perder comba ni acercarse más.
Observo que nos dirigimos hacia el panel donde he tenido que duchar antes a simpatic y creo que va a ser allí mismo en medio donde me van a prodigar sus cuidados. Sin embargo, me doy cuenta de mi error al observar que simpatic se dirige hacia un lateral del mismo.
Llegada allí, abre una puerta disimulada en la pared y, con una inclinación perfecta y profunda (que envidia me da de nuevo lo bien que lo sabe llevar a cabo) deja pasar a mi Amo dentro de un gabinete (más que un cuarto de baño) de masaje y belleza perfectamente equipado; incluso con bañera de hidromasaje.
En el mismo hay una camilla de masaje, varios aparatos para dar esos masajes, unas estanterías llenas de cremas, aceites y geles tanto de baño como de masaje, así como de unos botes que no consigo identificar; la ya mencionada bañera de hidromasaje; un tocador para la aplicación cosmética de maquillajes, color en los labios y ojos, etc…
- ¿Dónde deposito a Mi princesita raptada? – pregunta mi Amo, con su voz tan dulce aunque imperiosa en mi opinión.
- Por favor, Señor, ponedla encima de la camilla, si sois tan amable. Sin embargo, os rogaría que esperarais un poquito a que pongamos la sábana encima de la misma. – mientras habla gracejo está ya yendo hacia un armario a coger las cosas necesarias.
Ahí estoy yo, tumbada en la camilla, y me siento como si mi cuerpo y mi alma estuvieran disociados. Miro y veo como me están masajeando por todo el, como simpatic me aplica crema hidratante y suelta los nudos que se han hecho en mi musculatura a todo lo largo de este día agotador.
Al mismo tiempo, lucy me está aplicando en las partes laceradas por los latigazos una crema que contiene árnica y la extiende con cuidado para poder curar mis heridas físicas. Mientras tanto, irónico está masajeando las plantas de mis pies, después de haberme descalzado.
Mientras esto sucede, gracejo se ocupa de proporcionarles el material que precisan a los tres, toallas húmedas, distintos tipos de cremas, aparatos de electro-masaje, etc.
Poco a poco siento que mi consciencia va volviendo a mi interior y que me llena. Voy volviendo en mí y, al hacerlo, la ola de fraternal cariño me vuelve a inundar el alma.
- Hola queridos hermano y hermanas; me alegro de que estéis conmigo de nuevo. - Afirmo mientras una sonrisa de alivio ilumina mi cara.
Mi sonrisa la veo reflejada en los rostros de mis cuatro hermanos, al mismo tiempo que vislumbro en casi todos ellos una sensación de alivio. Deseo darles la buena nueva de que he comprendido perfectamente su posición y les digo:
- No os preocupéis; sé que todo lo que habéis hecho lo habéis hecho mandados por vuestros respectivos Dueños y sin ningún tipo de resentimiento hacia mí.
Las sonrisas se tornan más francas, claras y firmes al oírme y una sensación inmensa de alivio y fraternidad nos invade a los cinco.
- No veas la cara de sorpresa que ha puesto mi Sra. con lo rápido que has conseguido que acabe; estoy seguro que no se lo esperaba de ninguna manera. – Me dice irónico. – espero que esto palie Mi fallo en aguantarme antes.
- Si te soy sincera yo tampoco espera lograrlo con esa rapidez – le contesto - y más teniendo en cuenta que no lo había hecho nunca.
- Pues la verdad es que lo haces muy bien – me responde simpatic mientras contiene su risa – a mi también me has hecho disfrutar mucho.
Las carcajadas de felicidad y compañerismo que resuenan hacen que me sienta impelida a levantarme y a abrazarla. Poco a poco paso a paso los cuatro esclavos felices se reúnen en un abrazo a mi alrededor. Yo, uno a uno y con dedicación, respondo a sus caricias y a sus besos contribuyendo de esta manera a reforzaar el vínculo recién nacido entre nosotros.
- Tened cuidado – recrimina lucy a los otros tres – que tenemos que devolverla al Sr. Txiria en perfectas condiciones que si no se va a enfadar y no sé que temo más si un castigo impuesto por mi Amo al portarme mal en su presencia privada o uno por hacerlo delante de otros Dueños.
- Sinceramente, después de lo visto en el día de hoy, os aseguro que yo prefiero el peor de los castigos que me ha impuesto el Sr. Demondar – responde simpatic con una media sonrisa en su rostro.
- Hablando de todo un poco, ¿dónde se ha quedado mi Señor Txiria? Porque ha sido Él el que me ha traido en brazos, ¿verdad? – a mi pregunta le acompaña la calidez propia de saberse acompañada por amigos y no por rivales.
- Sí, no solo te ha traído sino que me ha impedido que yo te tocara siquiera – me responde irónico como con pesar de la situación planteada – nos ha dejado la instrucción de que te ayudemos a recuperarte y te pongamos en las mejores condiciones posibles antes de conducirte ante Él para que Se pueda despedir y te pueda llevar a casa.
- Por cierto que mi Señor Demandar ha quedado un poco defraudado de no poder ser atendido por ti pero supongo que el tiempo transcurrido es lo que habían pactado entre Ellos – comenta gracejo con una sonrisa. – como es lógico, a mi no me han dado ninguna explicación.
- Bueno si mi Amo así lo deseara, te aseguro que sería un placer atenderlo – respondo entre risas
- Pues te aseguro que para mi también sería un placer servir a tu Dueño – me contesta sonriente – ha sido increíble como con una presión adecuada en mis pezones me he sentido sometida y entregada a Él.
No me sorprende tanto el comentario de gracejo cómo el coro de voces que se unen a ella por parte del resto de mis hermanos. Casi al unísono y con una sola voz, se les oye decir un “a mi tampoco me importaría nada servirlo” o “no me importaría nada ser usada por Él” que inconscientemente me llena de satisfacción y orgullo pues a pesar de que mi Amo a penas se ha manifestado en el día de hoy con sus pequeñas apariciones ya ha sido apreciado y comprendido como lo que es, un Gran Amo.
La sensación de bienestar y recuperación que recorre mi cuerpo con el tratamiento que me proporcionan mis hermanos es cada vez mayor y más intensa, al punto que prácticamente me encuentro ya recuperada de mi flaqueza y les digo a mis hermanos queridos:
- Queridos amigos, la verdad es que me encuentro muy cómoda en vuestra compañía pero, sin desdeñarla en absoluto, prefiero con mucho la de mi Amo. Así que si no tenéis nada más que hacerme yo creo que estoy ya en condiciones.
- Espera un momentito, meriem; antes de dejarte ir te voy a hacer una de mis especialidades que es el estiramiento de huesos y articulaciones. – me dice sorpresivamente gracejo – Al principio, sentirás un poco de dolor pero en seguida notarás una laxitud importante y una recuperación física aún mayor.
Dicho y hecho, mientras ordena a el resto de nuestros compañeros que sujeten de diversas partes de mi cuerpo (los tobillos, las rodillas, la cintura, etc.) ella empieza estirando las articulaciones de mi cuello, recorre mi columna haciendo que se acople mejor a las posiciones adecuadas, luego toma mis muñecas y, despacio pero con firmeza, estira las articulaciones de mis extremidades superiores para, a continuación hacer lo mismo con las inferiores…
Lo cierto es que me dejo hacer con tranquilidad y eso que este tipo de manipulaciones solo me las dejo hacer por profesionales (no se que gracejo lo es), pero confío en ella con la tranquilidad que te da una persona de las que te pones en sus manos con los ojos cerrados.
Tiene razón, la sensación inicial es de dolor, incluso desagradable pero rápidamente da paso a una inmensa sensación de bienestar y de tener las fuerzas suficientes como para poder afrontar cualquier cosa que venga. Ella acaba su estiramiento y me da una ligera nalgada esbozando una sonrisa.
- Ya estás lista, cariño – me dice con una sonrisa nada contenida – que no deseo que tu Dueño me castigue y me haga sentir Su mano poderosa, jajaja
- ¿Estás segura de eso? jajaja – respondo yo riéndome con ella – porque yo creo que no es así, jajaja. Por cierto que tienes razón casi casi me encuentro con fuerzas para volver a iniciar la sesión de hoy, jajaja
- Psssssssss, calla locuela que si te escuchan son capaces de mandárnoslo hacer – me interrumpe irónico poniéndome la mano en la boca – y yo, por lo menos, no me siento con fuerzas para hacerlo y no creo que gracejo pueda ponernos a todos en tan buena forma como te ha puesto a ti
Las carcajadas que resuenan en el cuarto son perfectamente audibles y resuenan con la tranquilidad de saber que te encuentras entre amigos.
La primera en recuperar la compostura es, como siempre, simpatic; es admirable su saber estar y su cordura. Sin perder la sonrisa nos dice:
- Bueno si estás ya lista, creo que es el momento de que volvamos con nuestros Señores, ¿no creéis? Además nos han debido oír y no estaría bien que se impacientaran.
- Por supuesto que tienes razón como siempre simpatic – responde irónico – pero antes de ponernos en marcha permíteme que calce a nuestra invitada.
- Te aseguro que no he conocido a nadie tan fetichista de los pies femeninos como tu- irrumpe en la conversación lucy meneando la cabeza – bueno, de acuerdo, tu cálzala y, entre nosotras tres la adornaremos para que esté realmente presentable como la perrita linda que es.
Sin más dilación me hacen pasar a un sillón donde, mientras irónico me calza aunque tardando más tiempo del necesario, me colocan mi collar de perra, una correa, las muñequeras y tobilleras y las pezoneras. Así mismo con rapidez y eficacia, me maquillan y me pintan labios y ojos de una forma sensual y sugerente pero no excesiva.
Una vez realizado esto me hacen colocar a cuatro patas y simpatic toma la correa en la mano. Se forma el cortejo ocupando yo el centro del rombo que conforman simpatic en vértice superior, irónico en el inferior y gracejo y lucy en los laterales.
Abren la puerta y empezamos a andar con el paso cadencioso que hemos utilizado durante todo el día entrando en la sala principal. Paso a paso llegamos delante de los Señores y, allí mismo y sin decir palabra, mis cuatro compañeros se arrodillan y colocan sus cabezas casi tocando el suelo delante de mi Señor.
Yo permanezco a cuatro patas expectante mientras que simpatic ofrece la correa a mi Dueño.
Él la toma de la correa con su mano izquierda recordándome una vez más que mi sitio es ese, el de su corazón; y, lentamente, me lleva hasta delante de donde se encuentran el resto de los Señores.
Sin palabras entiendo lo que pide de mí. Me arrodillo en la posición de agradecimiento con mi cabeza ligeramente inclinada y Uno por Uno me la acarician y agradecen mi entrega a ellos.
El primero es el Sr. Credilón que me dice:
- Muchas gracias por tu entrega, meriem; a pesar de haber tenido que castigarte ha sido un placer ver como te has sobrepuesto a todas las pruebas y has sido capaz de entenderlas y entregar tu ser para volver a estar completa.
- meriem, ha sido un placer ayudar a tu Dueño a reconvertir tu actitud y a que Él pueda volverte aceptarte a Sus pies – me indica la Sra. Symphonie con una sonrisa.
- Siempre es agradable ayudar a que una ovejita desobediente vuelva al redil y conseguirlo de ti ha sido una prueba difícil y, al mismo tiempo, muy interesante. – indica el Sr. Demondar – Te felicito, Txiria, Amigo Mio por la esclava que tienes el goce de poseer.
Oír semejante comentario de labios del Sr. Demondar es algo que aprecio en toda su extensión, pues la felicitación dada a mi Dueño es, de rebote, una inmensa felicitación para mi.
- Gracias por tu comentario Demondar, siempre es un placer que persona tan experimentada y capaz reconozca las virtudes de las propiedades de Uno. –responde mi Señor Txiria – Sin embargo se ha hecho tarde y deseo retirarme a Mi casa con la conformidad de tu voluntad.
Al hilo de estas palabras escucho un rápido movimiento detrás de mí. Son los pasos de simpatic, gracejo y el resto de las sumisas del Sr. Demondar que parten en busca de mis ropas
- La tienes buen Amigo – contesta Demondar mientras se despide de mi Dueño con un abrazo – y espero que esta vez no tardemos tanto en volvernos a ver.
Mientras mi Amo se abraza y se despide cordialemnte del Sr. Credilón y de la Sra. Symphonie; yo con la ayuda de mis hermanos (simpatic, gracejo, irónico y lucy) me visto con toda la rapidez que me es posible con el fin de estar dispuesta para cuando Él acabe.
Al volverse mi Señor me halla vestida completamente pero de rodillas y con la cabeza humillada ante Él, esperando Sus instrucciones.
- Vamos Mi linda perrita, pero te prometo que otro día volveremos aquí para estar con estas personas que tanto nos han agradado. – me dice mientras toma las llaves Él para llevarnos de vuelta a Su casa, mi hogar a Sus pies.